Ruta Cobquecura – Chanco

Luego de haber dejado en pausa en Cobquecura el recorrido del camino costero entre el río Itata y Pelluehue, es hora de finalizar esa deuda. Desde la ciudad de los lobos marinos retomé la ruta en dirección norte, sin antes dejar de visitar la famosa Iglesia de Piedra, una formación rocosa que ha sido forjada con el paso del tiempo, dándo origen a una serie de cuevas que al recorrerlas te transportan al tiempo de las cavernas. Con los cambios de mareas éstas incluso llegan a ser inundadas por agua, ya cobrando la vida de varios visitantes.

A tan sólo 5 kilómetros al norte (ruta M-80-N) se encuentra Buchupureo, un poblado que destaca por sus olas que invitan a la práctica del surf y a las deliciosas papayas, siendo el lugar más austral donde se cultivan. Esto nos lleva al límite de la región del Biobío, Pullay, con imponentes paisajes dibujados por el mar, llanos con animales pastando y la constante presencia de la industria forestal. Tregualemu es la siguiente parada que nos recibe, ya en la Provincia de Cauquenes, región del Maule. Este tramo hace unos meses aún estaba en obra, pero ya está todo pavimentado.

Pasando por Chevelle y Curanipe, es la comuna de Pelluhue (circuito Caletas del Maule) quién marca el destino. Esta caleta fue duramente afectada por el terremoto y tsunami del 2012, es por ello que se está trabajando en obras de mejoramiento costero, con el fin de generar un espacio público y alejar a las casas del borde costero para no repetir la trágica historia de ese movimiento telúrico. Desde este punto hay una salida, que al parecer era una antigua ruta hacia Cauquenes (M-804 y M-810), muy entretenida, con varias curvas cerradas y camino angosto; se llega preguntando por los Carabineros.

Estando en Pelluhue, hay que visitar el pueblo de Chanco, a 12 kilómetro al norte. Es aquí donde el famoso “queso chanco” recibió su nombre: cuenta la historia que doña Catalina de los Ríos y Lisperguer, “La Quintrala“, había encargado 4 vacas a España, las que al llegar a Chile fueron robadas por un Español y asentadas en la comuna. Así se dio origen al próspero negocio del cultivo y crianza de animales. Era frecuente preparar un requesón, que hasta ese entonces solo estaba permitido para las familias de la alta sociedad, pero en una oportunidad de le acusó a los sirvientes de estar robando el producto, por que ellos atemorizados por las represalias arrancaron y dejaron olvidados algunos de los preparados. Con el tiempo estas bolas de quesillo fueron halladas, en un lugar oscuro y seco, con una capara amarilla que los cubría: el queso maduro, un delicioso bocado que les valió el perdón a los sirvientes, ya que el sabor era superior a los quesos europeos.

Con el tiempo, la deforestación y el término de los cultivos, el avance de las dunas (arena) fue inminente. Hasta el día de hoy este fenómeno es un gran problema en algunos lugares del país. El 1830 el gobierno contrató la botánico alemán Federico Albert Faupp para que realizara un trabajo de control de dunas. El estudio y trabajo de este científico dio pronto resultados, con la incorporación de flora logro detener el avance y entregar así a la comunidad benéficos resultados que permanecen hasta hoy en la reserva nacional que lleva su nombre, y cuya existencia ha protegido hasta el día de hoy de la amenaza permanente que implican las arenas.

Si bien en un principio el destino era Pelluhue, no sería hasta la caleta Loanco que terminaría mi camino. Un pequeño asentamiento costero, con restaurantes, una muy poco visitada playa que permite admirar lo maravilloso de nuestra costa. Con el faro Cabo Carranza de fondo termina mi viaje.

¿Dudas o consultas? No olviden escribirlas en los comentarios. Buenas rutas.

Faro Carranza

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